Ese día, desde Washington D.C. hasta Baltimore, se envió un mensaje que recorrió kilómetros a través de un sistema de impulsos eléctricos. Desde ese momento histórico, distancia ya no fue una barrera para la comunicación instantánea.
El mensaje que viajó por aquella línea decía: «What hath God wrought», que en español significa «Lo que Dios ha forjado». Una frase cargada de significado para un invento que cambiaría al mundo.
Desde ese momento, el telégrafo se convertiría en una herramienta fundamental para la información, los negocios y los gobiernos. Era el primer paso hacia las comunicaciones rápidas que hoy damos por sentado.
Fuente: HistoryChanel
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