sábado, 10 de mayo de 2025

Generosidad y agradecimiento

La generosidad y el agradecimiento son dos actitudes que hacen una gran diferencia en mi vida y en las de quienes me rodean. 

Dar no siempre significa ofrecer dinero o cosas materiales. Ser generoso es orar por una persona, visitar un enfermo, acompañar a quien lo necesita.

Ofrecer mi tiempo, escuchar a un amigo que necesita hablar o ayudar a un vecino en una necesidad.

Compartir una sonrisa, un gesto amable puede alegrar el día de alguien, visitar, llamar, escribir a mis seres queridos y amigos .

Ser generoso es ayuda a los demás; también me hace sentir bien, porque sé que estoy llamado a en todo a amar y servir. 

Soy consciente que dar con amor es darle al mismo Dios. Dar con amor y compasión da bendicion pues la actitud con la que doy es tan importante como el acto mismo de dar. 

El agradecimiento es la respuesta natural de reconocer lo que otros hacen por mi; es una respuesta educada, es un reconocimiento de la bondad que Dios manifiesta en mi vida. 

Al recibir algo expreso mi gratitud, un simple gracias puede hacer que la otra persona se sienta valorada.

Al recibir generosamente, me animo a ser más generoso en el futuro. Agradecer a los demás no solo es bueno para quien da, sino que también refuerza mis propias relaciones y hace que todos se sientan bien.

Cuando combino dar con generosidad y recibir con agradecimiento, creo un ciclo de fraternidad. 

Cada acto amable promueve más actos amables. Así cuando doy a alguien, al hacer un gesto amable, impacto positivamente en su vida.

Esa persona me agradece, al recibir mi ayuda, muestra aprecio, lo que fortalece su relación conmigo.

Ambos nos sentimos bien. Este ciclo puede repetirse, creando un ambiente de apoyo y amistad.

Te invito a comenzar hoy: da un pequeño gesto de amabilidad y recibe con gratitud. Te sorprenderá ver cómo estos actos pueden cambiar tu día y tu familia y tu entorno 

Dar con generosidad y recibir con agradecimiento son prácticas centrales en la vida cristiana. 

Este es el camino: "Y el que da semilla al que siembra y pan para comer, proveerá y multiplicará su semilla, y aumentará los frutos de su justicia; para que en toda ocasión, sean enriquecidos en todo, para que sean generosos en toda palabra, y por medio de nosotros, la acción de gracias a Dios.” (2Cor 9,10-11). 

Señor Dios, te agradezco por todas las bendiciones que has derramado sobre mi vida. 

Ayúdame a abrir mi corazón y mis manos para dar generosamente a quienes me rodean, ya sea con mi oración, tiempo, amor o recursos. 

Que mi generosidad refleje el amor de Cristo, quien dio su vida por mi. Permíteme ver las necesidades de los demás y responder con compasión y alegría. 

Que cada acto de bondad que realice sea un testimonio de tu amor en el mundo.

Te pido que me ayudes a recibir con gratitud cada regalo, grande o pequeño, que me ofreces a través de los demás. 

Que nunca olvide reconocer y agradecer esos momentos de gracia, y que cada gracias que pronuncie sea un reflejo del amor que tu Hijo me enseñó.

Siembra en mí un espíritu de gratitud que me inspire a ser generoso y a dar sin esperar nada a cambio. 

Lee, medita ora y comparte 

P. Óscar

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